La primavera la sangre altera… como dice el refrán popular, y con ella se incrementa la demanda de consultas sobre depresión.

La verdad es que no sabemos el por qué, pero el hecho es que se repite año tras año. Unos pacientes debutan por estas fechas con los síntomas afectivos; otros que estaban estabilizados se descompensan y recaen en una nueva fase depresiva, y la mayoría de las personas con estado de ánimo depresivo notan un ligero “bajón” que les hace ponerse en guardia.

 

Más allá de pensar en la época del año en la que experimentamos estos síntomas, para tratarlos lo principal es reconocer que algo no va bien, no tener miedo de lo que sientes y asumir que esto también pasará. Intenta estar en compañía. Comenta lo que te pasa con quien tengas más confianza. Haz algún deporte o sal a caminar. Busca alguna actividad que te haga sentir bien. Duerme lo necesario; ni más, ni menos.

 

Igual de importante es saber entender a aquellos que están viviéndolo. Date un tiempo para ellos: no es que estén contrariados, estos trastornos son reales, pero no eternos. Hay que intentar fluir con el momento sabiendo gestionar todas las emociones que tenemos para usar, y disfrutar de esta linda época primaveral tanto como de las otras.

 

Los síntomas más comunes de las personas afectadas por este desorden son los siguientes:

 

  • Sensación de vacío, de tristeza o de desesperanza.
  • Cambios emocionales o en el estado de ánimo.
  • Pérdida de interés en las responsabilidades propias, en el trabajo o en las actividades escolares.
  • Anhedonia, incapacidad para disfrutar de actividades que eran consideradas placenteras o estimulantes.
  • Falta de energía, sensación de cansancio físico o de agotamiento.
  • Cambios en los patrones de alimentación, comiendo más de lo habitual y por encima de lo necesario.
  • Alteraciones en los patrones del sueño, haciendo que la persona duerma más de lo habitual.
  • Disminución de la actividad o del apetito sexual.
  • Dificultad para realizar esfuerzos intelectuales o para concentrarse.
  • Limitación o evitación de las relaciones sociales, ya que la persona busca entornos tranquilos o aislados.

 

La psicoterapia puede resultar esencial para tratar este desorden. De este modo, la terapia ayuda al paciente a identificar y cambiar sus comportamientos y emociones. Además, dota también a la persona de herramientas con las que poder afrontar la depresión. También ayuda a controlar las sensaciones como la ansiedad o el estrés, que de otro modo podrían agravar su problema.

 

Venir al psicólogo puede ayudar a identificar y cambiar los pensamientos negativos y los comportamientos que pueden hacernos sentir mejor. También podemos aprender formas adaptativas de enfrentarnos al estado depresivo y manejar el estrés.

 

Pero además podemos ayudarnos a afrontar esta situación con las siguientes indicaciones:

 

  • Sal a la calle: muchos estudios afirman que salir a la calle, aunque sea para dar un simple paseo, aumenta los niveles de serotonina, cosa que puede ayudar decisivamente a combatir el estado depresivo. Si además hace buen día, también puedes beneficiarte de la vitamina D que proporciona un día soleado.

  • Haz deporte: los estudios han demostrado que practicar ejercicio puede mejorar nuestro bienestar mental independientemente de la edad o la condición física. El ejercicio favorece la liberación de endorfinas, unas sustancias químicas que producen sensación de felicidad y euforia.

  • Rodéate de seres queridos: Apoyarte en las personas que puedes confiar y te van a escuchar te va a beneficiar, ya que su presencia actúa como un factor protector de la depresión y contra los pensamientos irracionales característicos de esta patología.

  • Plantéate metas y objetivos: Plantearse metas y tener objetivos tiene un efecto positivo en la motivación y mejora el bienestar, siempre y cuando sean realistas. Pero no solamente los objetivos a largo plazo van a tener este efecto, sino que, además, es necesario tener objetivos a corto plazo para seguir motivado durante el proceso.

  • Practica Mindfulness: Con su práctica se mejora la autoconciencia, el autoconocimiento y la inteligencia emocional. Además, reduce el estrés, la ansiedad y, entre otros beneficios, mejora la autoestima. Pero más que un conjunto de técnicas para estar en el momento presente es una actitud ante la vida, un estilo de afrontamiento que impulsa las fortalezas personales.

 

Si te encuentras con bajo estado de ánimo y no sabes por dónde empezar, o se te hace muy cuesta arriba, estoy aquí para ayudarte. ¡Feliz primavera!

 

 

Pablo Dorta

Psicólogo General Sanitario Nº colegiado T-3657

 

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