Presión académica en adolescentes: Un malestar cada vez más frecuente
La presión académica en adolescentes se ha convertido en una fuente creciente de ansiedad y agotamiento emocional. Cada vez son más l@s jóvenes que llegan a consulta emocionalmente agotad@s. Chicos y chicas que están tristes, irritables, enfadados con sus padres, bloqueados ante un examen o sintiendo que nunca hacen suficiente. Muchos no saben cuál es el motivo de este estado de ánimo, sin embargo, sienten que están cansados, saturados y que no pueden más.
Vivimos en una sociedad donde parece que el futuro depende exclusivamente de una nota. La presión por sacar una media alta y entrar en la carrera deseada se ha convertido en una fuente enorme de ansiedad. A edades muy tempranas sienten que se juegan toda su vida en cada examen, en cada décima y en cada evaluación.
Frases de profesores como “Tú puedes dar más”, “Si te organizaras mejor sacarías mejores notas” o “Debes esforzarte más para conseguirlo”, en un momento en el que lo están dando todo, no ayuda, puede llegar a producir daño emocional.
Detrás de muchos de estos casos no hay falta de esfuerzo, sino precisamente lo contrario: adolescentes que lo están dando absolutamente todo y con autoexigencia alta. Estudian durante horas, renuncian al descanso, dejan de hacer actividades que disfrutan y viven con la sensación permanente de que nunca es suficiente.
Ansiedad, autoexigencia y agotamiento emocional
Much@s adolescentes viven atrapad@s entre el miedo y la exigencia: miedo a no poder estudiar lo que quieren, miedo a decepcionar a sus padres, miedo a no estar a la altura, miedo incluso a reconocer que aquello que eligieron ya no les hace felices, porque cambiar de idea parece un fracaso cuando todo el entorno les empuja a tener claro su futuro desde muy pequeños,….
Mientras tanto, el cuerpo empieza a hablar…
Aparecen bloqueos en los exámenes, ansiedad, problemas de sueño, apatía, llanto frecuente, irritabilidad o sensación de vacío. Algunos dejan de disfrutar de cualquier cosa que no sea estudiar porque sienten culpa al descansar. Otr@s viven con una autoexigencia tan alta que un 8 les parece insuficiente. Han aprendido a relacionar su valor personal con sus resultados académicos.
El papel de las familias ante la presión académica
Aquí el papel del padre y la madre es fundamental. Educar en la responsabilidad es importante, claro que sí. L@s hij@s necesitan entender que estudiar forma parte de sus obligaciones y que el esfuerzo es necesario para construir un futuro. Poner límites, crear hábitos y enseñar constancia también es amar. Como padre y madre, muchas veces acompañamos desde la preocupación y el deseo de ayudar, pero sin darnos cuenta podemos aumentar esa presión. Es importante recordar que nuestr@s hij@s no necesitan sentir que sólo son válidos cuando obtienen buenos resultados. Necesitan sentir que son queridos incluso cuando suspenden, cuando dudan o cuando no saben qué camino elegir.
Escuchar sin juzgar, validar cómo se sienten, ayudarles a descansar y enseñarles que equivocarse forma parte del crecimiento es fundamental. También necesitamos transmitirles que una nota no define quiénes son ni determina todo su futuro y que, si no se puede por un camino, puede llegar a la meta a través de otro, pero sin renunciar a su sueño. Necesitan organización y responsabilidad, sí, pero también sentirse sostenido@s emocionalmente. A veces una frase tranquila ayuda mucho más que diez recordatorios sobre estudiar. Necesitan escuchar: “Confío en ti”, “Lo importante no es solo la nota, sino cómo estás viviendo este proceso” o “Pase lo que pase, vamos a buscar soluciones juntos”.
También es importante entender que descansar no es perder el tiempo. Dormir bien, tener ocio, hacer deporte o quedar con amigos, son necesidades básicas para mantener una buena salud mental.
La importancia de pedir ayuda a tiempo
La ayuda profesional puede ser clave cuando el malestar empieza a afectar a su bienestar emocional. La terapia les ofrece un espacio seguro donde entender lo que sienten, aprender a gestionar la ansiedad, rebajar la autoexigencia y recuperar una relación más sana consigo mismos y con el estudio. Les ayuda a comprender, entre otras cuestiones, que descansar no es perder el tiempo, que equivocarse no significa fracasar y que su valor no depende de una media académica.
Estudiar debería ser una herramienta para construir un futuro, no una carrera de fondo donde l@s adolescentes sienten que tienen que sobrevivir constantemente.
Belén Monje
Psicóloga Sanitaria y especialista en intervención familiar
Col. T – 1371