No puedo ser madre

No puedo ser madre

En España, 1 de cada 6 parejas (un 15-20%) tiene problemas para tener hijos. A más edad, mayor es la dificultad, ya que la fertilidad va disminuyendo. La edad fértil del hombre empieza a caer hacia los 45 años. En las mujeres, a partir de los 35 se reduce la cantidad y calidad de los óvulos.

 

Siempre supe que sería madre. Lo tenía claro. No tenía tan claro si quería casarme o no. A qué quería dedicarme. Si tendría mascotas… Pero madre, eso sí. Parecía algo que dependía de mi decisión. Parecía fácil. Tan fácil, que me pasé años tomando anticonceptivos para evitarlo, para que llegara en un buen momento.

Y llegó el momento. Nos pusimos “manos a la obra”. Con ilusión. Empezamos a buscar nombres, nos informamos sobre el embarazo, plan de parto, lactancia, crianza… pero ese embarazo tan deseado, nuestro bebé, no llegaba. No ha llegado. No llegará.

Lo hemos probado todo…

¿No era tan fácil? ¿No decidía yo si quería o no? ¿Y ahora qué va a pasar con mi vida?

Hablamos de esterilidad cuando, tras un año de relaciones sexuales sin usar métodos anticonceptivos, no se ha logrado un embarazo. En mujeres a partir de los 35 años, el tiempo se reduce a los 6 meses. También puede ocurrir que sí se haya logrado un embarazo, pero se hayan producido abortos, en cuyo caso se hablaría de infertilidad.

Afortunadamente, los avances en reproducción asistida ofrecen una posibilidad para conseguir esa ansiada maternidad y paternidad. Pero es importante ser realista: no siempre funciona. Además, hay que tener claro que, este proceso, tanto si tiene un final feliz como si no lo tiene, es duro y puede despertar sentimientos de culpa, frustración, rabia, desánimo, ansiedad…incluso, en algunos casos, puede llevar a depresión. También puede afectar a la relación de la pareja, y a la autoestima de cada uno de ellos.

¿Te encuentras en esta situación? No te culpes, no pienses en lo que podrías o “deberías” haber hecho de otra forma. No depende de ti, no es culpa tuya, no eres responsable del resultado. Ajustar expectativas, buscar otros objetivos y momentos de disfrute, al margen de este proceso o del deseo de ser madre, puede ayudar a tolerar mejor la incertidumbre y la frustración. Compartir con tu pareja cómo te sientes, también está bien, aunque hay que tener cuidado de que esas emociones desagradables no se conviertan en principales protagonistas de vuestra relación y todo se centre en el objetivo de la maternidad/paternidad. Es importante cuidar la relación, seguir compartiendo tiempo de calidad, disfrutando juntos… Y, en ocasiones, puede ser recomendable la ayuda de un profesional de la psicología perinatal, que te ayude a transitar este proceso de la mejor manera posible.

 

Judit Hernández Rodríguez

Psicóloga General Sanitaria Nº colegiada T-2346

Especialista en atención a niños/as, adolescentes, adultos y familias, así como en psicología perinatal.

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